Dos precedentes del graffiti moderno: Kyselak y Mr. Eternity
Os traigo dos historias que os dejaran de piedra. Las he descubierto en un blog al que tenéis acceso unas lineas más abajo por medio de un enlace a los artículos en los que me he basado para escribir este post.

El primero de los dos antecedentes del graffiti moderno que os traigo es Josef Kyselak, que vivió en el imperio austrohúngaro entre los años 1799 y 1831. Kyselak, que provenía de una familia acomodada, trabajaba de funcionario y dedicaba sus dos meses de vacaciones anuales a viajar por toda Europa Central ataviado con equipaje mínimo.
Un buen día apostó con sus amigos que en menos de 3 años sería conocido en todo lo largo y ancho del imperio. Su estrategia fue escribir Kyselak allá por donde iba: iglésias, castillos, puentes… en menos de un año ya se había hecho famoso.
Tras ganar la apuesta no paró de imprimir su nombre en cualquier sitio y siguió haciendoló en los lugares más inesperados. Seguramente a día de hoy todavía quede algún Kyselak en la superficie de alguna construcción humana ó en la cima de alguna montaña, uno de sus sitios favoritos al que sólo los montañeros expertos cómo el tenían acceso en sus tiempos.
Puedes leer la historia completa en la siguiente dirección:
urbanario.es

El segundo es el hombre pillado in fraganti en la foto superior. Se llama Arthur Stace, más conocico cómo Mr. Eternity y vivió en Sidney, Australia, entre 1984 y 1967.
Mr. Eternity fue un pastor, alcohólico reformado, que se dedicó a escribir la palabra “Eternity” por todos los rincones de Sidney y alrededores, su trabajo llego incluso hasta Melbourne. La razón por la que hacía esto fue un sermón de John G. Ridley, un pastor condecorador ex-combatiente de la Primera Guerra Mundial, en la que en un momento dado del sermón el parroco empezó a gritar la palabra Eternity y a decir que le gustaría ver esa palabra por todos los rincones de la ciudad. A Arthur Stace le faltó tiempo y nada más salir de la iglésia escribió la palabra con una tiza que llevaba en el bolsillo.
El sermón culpable de la nueva adicción de Arthur Stace podéis escucharlo en internet.
Hasta su muerte no dejo de hacerlo, y se cree que llego a escribirla cerca de medio millón de veces. Durante los primeros 24 años en los que estuvo haciendolo nadie descubrió quién era el que escribía “Eternity” con tanta pasión y disciplina, hasta que un día fue descubierto y salto a la fama; fama que en realidad no perseguía.
Se puede escuchar una entrevista que le hicieron en la radio en el 1964.
Puedes leer la historia completa en la siguiente dirección:






